La imagen de un joven golpeando la luna delantera de un autobús en Boiro debe hacernos reflexionar como sociedad. Independientemente de las razones que pueda esgrimir esta persona, sus actos no tienen justificación. La violencia está fuera de lugar y no es de recibo que algunos piensen que tienen el derecho de tomarse la justicia por su mano y destrozar todo aquello que encuentran en aras a no sé qué razones. Y es que el vandalismo está a la orden del día, sobre todo en estas fechas navideñas con adornos y plantas decorativas en las calles. En este caso los daños no están siendo excesivos, al menos no constan denuncias en este sentido hasta ahora, pero sí que se producen gamberradas que alteran la convivencia normal con el mobiliario urbano.
