Los vecinos del denominado Recinto Ferial sólo querían un poco de espíritu navideño. Su carta no era muy extensa, sólo pedían unas pocas luces de Navidad, pero como tenían la sensación de no ser escuchados en casa, salieron fuera a pedirlas. Preguntaron en el sur, en Vigo, a ver si a Abel Caballero le sobraban un par de esos millones y millones y millones y millones de led con los que ilumina la Navidad de nuestra querida Vía Láctea. Nada, no hubo suerte. Pensaron en otro icono de esas fechas. ¿Papá Noel? No, no llega hasta el 25, muy tarde para las luces. Así que fueron a por la otra persona que caracteriza estas fiestas. ¿Apalpa...? No, hombre, no, Mariah Carey, que en cuanto acaba el verano desborda Navidad por los cuatro costados. Pero nada, oye, que tampoco hubo suerte. Aunque las peticiones les ganaron a los vecinos buenos altavoces: tele, radio, redes y prensa. Y parece que al final fueron escuchados. No fueron ni Abel, ni Mariah Carey, al final las puso Inés Rey.
