Las medidas de ahorro energético son fundamentales no solo para preservar el planeta y luchar contra el cambio climático, sino para aliviar nuestros bolsillos. En nuestras casas ya venimos notando desde hace tiempo que por mucho que estemos en penumbra para pagar menos de luz, el recibo siempre se infla un poco más. En las administraciones también pasa lo mismo. Llevan años y años aplicando medidas de ahorro energético con iluminación pública de bajo consumo pero ni así les llega la partida presupuestaria para cubrir la factura. Es lo que le ocurre al Concello de Vilagarcía que en los últimos ocho años redujo un 35 por ciento el consumo eléctrico y sin embargo a día de hoy paga un diez por ciento más que antes, o sea, más de medio millón de euros más. Casi nada.
