La falta de vivienda en Vilagarcía es un hecho constatable. Encontrar un piso de alquiler es casi tarea imposible, por lo que acondicionar los bajos comerciales sin actividad a este fin se ha convertido en una de las soluciones a este problema. Fue en 2022 cuando esta moda llegó a la capital arousana y ese año ya se reformaron cinco bajos para reconvertirlos en once viviendas, de las cuales cuatro son para uso turístico. Esta fórmula permite aprovechar unos lugares que estaban en semiabandono a causa de la falta de actividad y, al mismo tiempo, dar vida a la ciudad, puesto que los bajos con las persianas bajadas y desgastadas acumulando suciedad no ofrecen una imagen demasiado buena para las calles en las que se asientan, que reviven con esta opción.
