LA gente soporta con paciencia franciscana el palo del recibo de la luz, la cesta de la compra, la renovación del Constitucional, la sequía o la gota fría. Pero lo que realmente puede desembocar en un alzamiento popular es acudir a una cita gastronómica de la categoría de la Feira do Grelo de Val de Xestoso y encontrarse a mediodía sin una triste nabiza que llevarse a la buchaca. Es francamente decepcionante. Mal año, mala cosecha y contra eso poco se puede hacer. Pero es más fácil que una sociedad como la nuestra explote por una grave carestía “nabal” que por que el litro de diésel supere los dos euros. Cuidado.
