La subida del precio del suelo, contada así, a quemarropa, no parece una buena noticia. Pero rascando un poco vemos que, en el caso de Ferrol, la tendencia encierra indicios de algo por lo que la ciudad lleva años suspirando. Las inmobiliarias tienen claro que Ferrol es una ciudad tendente a ponerse de moda. Más allá de las variaciones estacionales, hay una demanda de vivienda a medio y largo plazo. Al parecer, las perspectivas de crecimiento económico y de creación de nuevos polos de atracción industrial conducen a que cada vez más gente trace su futuro en las coordenadas ferrolanas.
