en los jardines de la Casa do Mar de Cambados hay desde ayer una placa y una escultura en recuerdo de las víctimas de los naufragios, con especial cariño a los marineros que tenían que regresar al puerto cambadés y nunca lo hicieron. A la una de la tarde de este sábado hubo ceremonia para hacer memoria y duelo. Hubo flores, versos, palabras de aliento, de dolor, lágrimas, reivindicación, agradecimientos, aplausos, deseos, silencios y preguntas, a raíz de naufragios como los del Villa de Pitanxo, Sin Querer Dos y Bahía. Y hubo, como siempre, el respaldo mayoritario de un municipio que lloró todas y cada una de estas desgracias desde las entrañas. Cambados estuvo una vez más, a pesar de los interrogantes y heridas que todavía quedan abiertos.
