a pesar de las caídas registradas durante las últimas semanas y el descuento de 20 céntimos por litro aprobado por el Gobierno, los carburantes han cerrado agosto al alza en el que será el verano más caro de la historia, de forma que llenar el depósito ha costado hasta 24 euros más que hace un año. Curiosamente, los precios de esa semana de 2012 han sido los máximos históricos de la gasolina y el gasóleo hasta este año, cuando la recuperación de la movilidad tras la pandemia primero, y la invasión rusa de Ucrania después, ha llevado a los carburantes a marcar precios históricamente elevados.
