HABÍA que ver ayer, domingo de transición hacia el “acueducto” a los “chimpines” de obra ir y venir por el corazón de Ferrol. La ciudad está en una gran obra de hoja perenne, ora la calle de la Iglesia, ora San Francisco, ora As Pías... Lo de San Francisco es lo más preocupante: o se coloca el último adoquín antes de las campanadas o la cosa le va a costar más de nueve millones de euros a la ciudad, es decir, a todos. En la Iglesia no hay plazo, pero otra Navidad con la arteria más cercana al Cantón obstruida no mola. Nada. Lo de As Pías es aparte: depende del Gobierno, y en Moncloa tienen otras preocupaciones.
