La causa merecía la pena. Correr a más de treinta grados hizo sudar gotas de solidaridad a las más de dos mil personas que ayer participaron en Meis en la carrera en favor de la lucha de Leo Diz, que no es otra que la noble causa de contribuir a que la investigación sobre las enfermedades raras disponga de más fondos. La familia ha querido mantener los actos solidarios empujada desde el cielo por su pequeño héroe que ha dejado un legado que tiene visos de perdurar en el tiempo dada la gran aceptación popular y la enorme participación. Este tipo de actos debe servir para que la Administración tome todavía más conciencia sobre la importancia que tiene para la sociedad saber que no se encuentra sola ante la posible aparición de una enfermedad rara.
