El director general de Tráfico, Pere Navarro, ha achacado el aumento de la siniestralidad en las carreteras a las prohibiciones de la pandemia y a la guerra de Ucrania, que han llevado a los conductores a “una cierta relajación” y a pensar que “hoy es hoy y mañana, ya veremos”. No se sabe que tiene que ver una cosa con la otra, pero un dato que llama la atención es el incremento de muertos en las autovías y autopistas. Porque aunque la cifra de fallecidos en estas vías es menor que en las convencionales (282 frente a 720), la subida en las primeras es ya del ocho por ciento, mientras que en las segundas es del tres.
