El castillo de San Felipe, en Ferrol, es uno de los buques insignia turísticos de la ciudad. Una visita a la fortificación de la ría nos transporta a un glorioso siglo XVIII en el que la ciudad vivió grandes cambios. También al papel que jugó como punto de referencia para proteger a la ciudad de invasiones siglos atrás. Ayer se convertía en escenario de la conmemoración del día dedicado a las víctimas del Holocausto y hoy acogerá el recuerdo de las personas asesinadas en esta fortificación durante el franquismo. San Felipe es más que turismo, es historia, de la buena, para recordar; y de la mala, para aprender.
