Cerca de un millón de beneficiarios de prestaciones por desempleo (995.035 en concreto) cobran solo algún tipo de subsidio: son el 56,6% de las personas con derecho a cobro; el 43,4% restante cobra una ayuda contributiva. La diferencia entre una prestación contributiva y el subsidio por desempleo se refleja, además de en las condiciones exigidas para recibirla, en el montante de la percepción: la primera es el doble que la segunda. En 2013, con el paro en cifras récord, quienes cobraban algún subsidio eran 1,5 millones de personas, pero representaban el 54% del total. Todo crece y mucho.
