La Ley de Bienestar Animal era necesaria, pero como todo en la vida si se aplica a rajatabla, sin tener en cuenta diversas circunstancias puntuales, puede ocurrir lo que le pasó a una joven en Vigo que fue multada con 500 euros, una sanción leve, por dejar a su perro atado a la puerta de una farmacia mientras ella realizaba una compra. Al salir se encontró con dos agentes de la Policía Local que le dieron, con razón a tenor de la literalidad de la ley, la receta correspondiente. A esta mujer no se le olvidará que el artículo 27 en su apartado D subraya la prohibición de “mantenerlos atados o deambulando por espacios públicos sin la supervisión presencial por parte de la persona responsable de su cuidado y comportamiento”. Por tanto, se acaba eso de ir a comprar el pan con el perro porque la barra le puede salir bien cara.
