Pasó lo que nadie quería que ocurriera. La movilización de ayer de los bateeiros descontentos con el cierre de zonas para la extracción de mejilla acabó con cargas policiales, enfrentamientos con los antidisturbios, heridos y detenidos. Las redes sociales se encargaron de mostrar lo que allí había ocurrido y las reacciones políticas no se hicieron esperar. El alcalde de Vilanova fue el primero en pronunciarse en defensa de sus vecinos allí movilizados y reclamó con contundencia, “puñeteras” incluidas, una solución a un problema que se agrava. Después ya reaccionaron otros partidos con la petición de dimisión de una conselleira que tiene ante sí un papelón porque da la sensación de que haga lo que haga habrá descontentos, sean bateeiros o sean percebeiros.
