Cuando vemos estallar un conflicto a larga distancia somos muy dados a sacar conclusiones y posicionarnos inmediatamente. A día de hoy, el drama de los ucranianos perdió enteros de atención ante lo que está ocurriendo en Gaza. Volodímir Oleksándrovich Zelenski está que trina porque, al parecer, tiene miedo de que el mundo se centre en Israel y se olvide de la invasión y agresión que Rusia cometió contra Ucrania. Da igual, hay víctimas en ambos casos. La mayoría, inocentes. Todos estaremos de acuerdo en que Hamás es un grupo terrorista de asesinos y que no están justificadas sus acciones. Pero también es verdad que Israel no puede aplastar a todo un pueblo, porque la fuerza armada no es una solución. El problema de Palestina es la falta de liderazgo de sus autoridades y su población es caldo de cultivo para los grupos terroristas, apoyados por otros países de su entorno. Israel tiene derecho a defenderse, pero no puede ignorar los derechos humanos.
