Los intentos de unos y otros para solucionar el problema de la escasez de mejilla están siendo infructuosos hasta el momento. La Consellería do Mar anunció la apertura de algunas zonas rojas y los puertos para que los bateeiros puedan buscar allí la semilla que precisan para sus plataformas, pero la medida no les convence. Se trata de un asunto delicado y que está generando un descontento generalizado en el sector que conviene aplacar antes de que sea demasiado tarde. El futuro de cientos de familias está en el aire y seguro que tiene que haber un término medio para salir airosos de esta situación.
