EN el barrio coruñés de Monte Alto se vivió esta pasada semana una situación atípica. Los comerciantes salían a la calle para mostrar su cabreo y preocupación por el aumento de robos a establecimientos y vecinos. La situación ya la conocen: durante la protesta, uno de los supuestos sospechosos hizo acto de presencia y tuvo sus más y sus menos con los presentes. El asunto, obviamente, ha suscitado no poco debate, pero resulta curioso que haya una parte, aunque sea pequeña, de la sociedad que quite cierto hierro a la situación apelando a que hace 40 o 50 años la cosa era mucho peor. Claro que lo era, pero una cosa no quita la otra. Que en la ciudad al completo se viva mejor ahora, en todos los aspectos, que hace cuatro décadas, no quita que los comerciantes y vecinos estén hartos de vivir amedrentados por unas pocas personas que han decidido complicarles la vida. En lugar de comparar, habría que exigir a quien sea competente en el ámbito que ayude a esas pocas personas para que no sigan actuando así.
