el expresidente Zapatero lleva metido en campaña electoral desde hace meses. Y ello es algo insólito en un antiguo mandatario y, sobre todo, al nivel en el que está presente. Al principio, hacía suponer que buscaba ser el salvador del PSOE tras la posible debacle socialista en la elecciones y la previsible defenestración de Pedro Sánchez en caso de que no logre armar una mayoría polipartidista. Zapatero, ante la falta de argumentos políticos, se ha metido a hablar de la cosmología del universo, del todo y la nada, de lo finito y lo infinito, de sistemas planetarios y galaxias, para llegar a la reflexión de que en este planeta, en el que reside la raza humana, entre otras especias y especies, reside el amor. El espíritu del asesor espiritual, que domina las redes sociales, parece que ha entrado de lleno en los políticos. No faltará mucho que ante una subida del IVA el ministro de turno lo justifique diciendo que hay que vivir el momento, ser agua, y dejar fluir la pereza dineraria y combatir la soledad con la autoestima al natural del éter.
