Pasan los meses y la polémica norma que limita la extracción de cría de mejillón sigue sin convencer al sector, que se define como ahogado. Las últimas propuestas que la Consellería do Mar ha puesto sobre la mesa no convencen y las organizaciones mayoritarias, como Opmega, anuncian nuevos pasos en defensa de sus intereses: Trabajan ya en un recurso contencioso-administrativo que podría judicializar la crisis, si la Xunta no encuentra una fórmula que concilie la regulación con los intereses del sector. El camino no parece fácil, pero ambas partes coinciden en que la mejor ruta hacia la solución sería el diálogo. Lo que pasa es que el tiempo sigue pasando. Y la situación no cambia. Al menos no lo suficiente. Veremos.
