El alquiler de una vivienda se está convirtiendo en una misión casi imposible en las localidades en las que el turismo juega un papel importante en la economía. Es lo que ocurre en Arousa y como muestra el botón de Vilagarcía donde encontrar un piso con vistas a permanecer en él más allá de la temporada escolar está más cerca de la utopía que de la realidad, a no ser, claro está, que se pague un precio más elevado que los 400 y 500 euros de media que tiene actualmente la cuota mensual. Y es que a los propietarios les rentan más los tres meses de verano que los nueve restantes y así está la cosa. Esto obliga a los demandantes a buscar donde vivir en otros municipios, pero el problema si no igual, es muy similar, por lo que todo conduce a lo mismo: un golpe de suerte o talonario.
