No vamos a hablar más de que Sánchez acaba hincando la rodilla en el suelo ante Puigdemot con el fin de aferrarse al poder a costa de hacer saltar por los aires al partido socialista. La ambición personal aquí está por encima de todo, incluso pisotear principios inquebrantables hace apenas unos años. Da igual que el país salte por los aires, que ya vendrán otros a tratar de arreglarlo. Ahí tienen, sin ir más lejos, Argentina. Aunque cueste admitirlo España está en manos del populismo, de las minorías, pero lo que no se entiende que el PSOE siga perdiendo votos y nadie del partido sea capaz de plantarse y defender los principios que lo hicieron un partido importante en su día y que hoy está por los suelos. Algo está fallando.
