Con el objetivo de reducir el impacto del crecimiento de los precios, el 58% de los españoles que están en proceso de ajuste de gastos está suprimiendo actividades como las comidas o las cenas en restaurantes. Por la elevada inflación, el 63% afirma estar haciendo o planeando cambiar la gestión de sus gastos mensuales y seis de cada diez indican que el incremento del coste de la vida les está ayudando a tomar conciencia de lo que gastan en bienes o servicios que realmente no necesitan, apunta el estudio. Las estadísticas bailan según quien las maneje, pero la crisis parece que está clara para la mayoría.
