Que las obras causan molestias mientras duran es una obviedad pero intentar que los daños colaterales sean los mínimos es una responsabilidad de quienes las ejecutan. Si entidades vecinales han demandado y conseguido que se las tenga en cuenta para ciertas medidas correctoras, los conductores de bus son grandes olvidados. Los trabajos de As Pías, calle de la Iglesia, carretera baja del Puerto, plaza del mercado... son obras que se están desarrollando en la ciudad y que dificultan, a todas luces, la circulación. Llegar a la hora a los servicios es misión imposible y los buseros son quienes dan la cara y se llevan las críticas del usuario.
