La política está llena de sorpresas, sobre todo la local. Sucede como en los cumpleaños de las películas en las que el protagonista llega a su casa y al encender la luz se encuentra con toda una muchedumbre bramando felicitaciones, lanzando confeti y abriendo botellas de espumoso. Generalmente se quedan paralizados, boquiabiertos y extrañados. Pues algo parecido le ha sucedido ayer a buena parte de los vecinos de Ribadumia cuando se enteraron de que su alcalde, David Castro, que ganó las elecciones con una formación independiente enfrentada al PP, se presentará ahora, junto con la mayoría de su equipo actual, con las siglas del Partido Popular en lo que es una escenficación de una vuelta a casa y de una imagen de unidad que deja algunos damnificados.
