MOECHE es, etimológicamente, una evolución del latín “modesti”. Y la modestia es una de las características de sus vecinos, que tratan de compensar con entusiasmo y mucha mano izquierda la crisis demográfica de este concello. Pero una vez al año, tal día como ayer, Moeche se convierte en la capital mundial del queso. Ni el más sesudo creativo publicitario hubiese alcanzado la excelencia de su método de ventas: pruebe el producto, saboréelo y, si le convence, lléveselo. Y es lo que hicieron cientos de visitantes que ayer participaron en la Feira do Queixo. Buen provecho a todos.
