Sin un ánimo especial para jugar a los detectives, cuando se nos presenta un caso como el del incendio de los seis contenedores de la recogida de basuras, justo cuando no había seguridad y las cámaras estaban apagadas, nos sale automático el pensar que el fuego fue intencionado. También se nos ocurren posibles autores, pero eso mejor se lo dejamos a los investigadores oficiales.
