lo cierto es que la imagen de un dirigente socialista ‘postrado’ ante el sofá de Carles Puigdemont bajo una fotografía de gran tamaño de una de las urnas en que se votó el 1-O, fue impactante. Tanto que muchos miembros del partido, los que llaman las bases, están con un cabreo de muy señor mío. Es más, algunos publican sus tarjetas de afiliado anunciando que dejan de formar parte de un PSOE que consideran que perdió el norte. Los asesores de Pedro Sánchez, los que negocian para que pueda continuar en el poder, andan un poco preocupados por las noticias que les está llegando desde las diferentes agrupaciones locales, algunas de las cuales ya ni se plantearon realizar consulta alguna y dieron el ‘OK’ a Ferraz, con el fin de no hacer mucho ruido. En las distintas tertulias cada uno tira para su lado, pero los que defienden el acuerdo con los independientes no paran de hacer el ridículo y merman su credibilidad. Terrible.
