todavía quedará alguno extramuros de Navantia que piense que el antiguo astillero solo se dedica ahora a construir torres para sujetar molinos de viento en lugares recónditos. A esos les sorprenderá saber que andan estos días muchos ojos escudriñando lo que sucede en el parlamento británico a cuenta del contrato Fleet Solid Support, en el que Navantia está implicado como líder del equipo que tiene que construir tras buques para la Armada Británica. Al final, Ferrol también tendrá su parte de protagonismo, por más que las noticias apunten a algún retraso en un proyecto no exento de polémica.
