Según informa el ‘Mirror’, este restaurante, llamado Toccoa Riverside, se ha hecho viral en redes sociales por la decisión que ha tomado para evitar que vayan niños a su local que no sean respetuosos. El restaurante cobra hasta 50 dólares (unos 50 euros) extra a las familias cuyos niños se hayan portado mal durante la comida. Así, cortando por lo sano. Suele suceder que las mamás y los papás están entretenidos en una agradable conversación, mientras dejan a sus niños pequeñajos jugar a las carreras entre las mesas y gritando como si no hubiera mañana. Vamos, molestando a los clientes y si alguien se queja, la reacción suele ser de la mamá que se limita a decir: “Pepito, juega sin molestar al señor y no grites tanto”, mientras enciende otro pitillo antes de proseguir a lo suyo, conversando con las amigas. Que este restaurante cobre 50 euros a mayores de la consumición es como educar a los papás, que no saben hacerlo con su vástago. En Londres, sin ir más lejos, hay restaurantes que prohíben directamente la entrada a los niños pequeños a sus locales.
