Los superhéroes del siglo XXI no usan capa ni skijama. Llevan los calzoncillos por dentro del pantalón y no buscan la gloria con sus acciones. La gran mayoría pasan inadvertidos, porque rara vez se les reconoce sus hechos. Es más, la gran mayoría son héroes por rutina: el barrendero que se afana en limpiar la plaza, el bombero que salta a la llamada, sea para rescatar un gato o para jugarse la vida en un incendio; el sanitario que pone doscientas vacunas en una mañana... A veces la vida nos pone exámenes. El marinero ferrolano Daniel Santos Símil ha aprobado. Y con nota. Gracias a él alguien sigue vivo. Honores.
