Cincuenta años de amistad es algo de los que no muchos pueden presumir. Primero, hay que tener alguno más de cincuenta. Después, hay que superar muchas adversidades, distancias, olvidos y desencuentros para mantener viva la llama. Eso sí, quien tiene un amigo desde hace medio siglo tiene un auténtico tesoro. Por eso es bueno que Vila do Conde y Ferrol hayan vuelto a cruzar sus caminos. Todo comenzó con el “feeling” entre el Real Coro Toxos e Froles y la agrupación Rancho da Praça. El coro dispone desde ayer de una calle en la villa lusa y el reconocimiento será recíproco a no mucho tardar.
