El Boiro disputó ayer un partido histórico ante todo un Primera División como el Mallorca en el que el resultado pasaba a segundo plano, ya que lo importante era la imagen que daría el equipo y la localidad. La amenaza de temporal no impidió que el campo de Barraña se llenara hasta los topes y que la afición, tanto la habitual como la menos asidua, disfrutase de un espectáculo que tardará tiempo en repetirse. El ambiente festivo que se generó en la previa del encuentro ya fue impresionante y creó una atmósfera como pocas demostrando que la afición del Boiro nada tiene que envidiar a las de Primera División.
