EN un día desapacible, Pepe Criado sintió ayer el calor y el cariño de todos los que le profesan cariño y respeto, que en Ferrol son legión. Solo los que estuvieron a su lado en este largo y a veces tortuoso periplo en la directiva del Racing saben realmente de sus sufrimientos y de las agujetas que le causaron en el corazón. Por eso, la comida-homenaje celebrada en el Club de Campo es un ejercicio de justicia y una manifestación de gratitud hacia su persona. Solo cabe desearle que el tiempo que le queda sea mucho y de merecido reposo. Y que el Racing le siga alegrando la vida como es costumbre en los últimos tiempos.
