Podemos, la formación política que se presentó en enero de 2014 en el madrileño Teatro del Barrio reivindicándose como “palanca del cambio”, cumplió ayer 10 años. La foto de aquel día difiere mucho de la que hoy pueden ofrecer a sus simpatizantes, un aniversario triste porque las expectativas que se tenían en este partido a nivel social eran muchas. De hecho, llegaron a tener mucho poder y a ocupar la presidencia primera del Gobierno, de la mano de su actual líder espiritual, Pablo Iglesias, que dejó como ‘sucesora’ a Yolanda Díaz. Una década después el panorama político cambio sustancialmente, porque el jefe de las filas moradas abandonó la mesa del Consejo de Ministros y se vio traicionado por la actual jefa de Sumar, que subió en el escalafón apoyada por Pedro Sánchez y se cargó literalmente a las ministras de Podemos en el Ejecutivo. Actualmente se vive una guerra encarnizada entre ambas formaciones de extrema izquierda y ya tumbaron una medida de la ministra de Trabajo. Podemos se resiste a lo evidente, a desaparecer.
