La mayor subida de los precios al consumidor se ha producido en el azúcar, con un alza anual del 42,8%. La segunda categoría de alimentación que más ha subido ha sido la de legumbres y hortalizas frescas, con un 25,7% anual, mientras que las frutas frescas anotaron incrementos del 12,8% anual. Los huevos están ahora un 25,5% más caros que hace un año. La cuarta categoría más inflacionista en alimentación ha sido la leche. Ya queda lejos la neurosis del aceite del girasol, cuyo impacto es fácil de comprobar en las conservas que se anuncian con ese aceite, el de oliva y al natural, que son más caras.
