Las comarcas arousanas tienen en el turismo una de sus fuentes de riqueza. Desde hace tiempo se trabaja en la desestacionalización para mantener la industria activa a lo largo del año, pero es en verano, etapa vacacional por excelencia, cuando más visitas se reciben. La mayoría quiere disfrutar de las playas y para que estén a punto es necesario invertir en ellas y subsanar sus deficiencias en invierno para que cuando lleguen los bañistas dispongan de todas las comodidades y servicios. En Sanxenxo lo vienen haciendo desde hace tiempo y en Vilagarcía parece que empiezan a darse cuenta ahora y ya buscan cómo consolidar la arena en O Preguntoiro, reparar el muro en Bamio o reacondicionar el arenal en A Concha-Compostela además de eliminar el “cadillo”, la planta con pinchos.
