El viernes resplandecía el sol, mientras se confirmaba la buena nueva: A Coruña volverá a ser una ciudad mundialista en 2030. Pero el sábado amanecía turbio, no sólo llovía, sino que nos despertábamos con un nuevo comunicado del Dépor en relación a la noticia. Los fantasmas del convenio volvieron a asomar. Qué necesario es apelar a la unidad para una oportunidad única.
