los sobrecostes medioambientales, como el impuesto al plástico que grava este material no reciclado, pueden convertirse en un freno al crecimiento constante del reparto de comida a domicilio, que se acentuó durante la pandemia y sigue siendo un nicho de mercado en expansión para la restauración. El negocio de la comida a domicilio a través de internet alcanzará los 1,68 millones de euros en 2027 en España, una cifra un 50 % más alta que los 1,12 millones previstos en 2022. Desde el 1 de enero en España está en vigor el conocido como impuesto al plástico, que supone a los operadores pagar 0,45 euros por kilo de este material no reutilizable. Desarrollar el servicio de comida para llevar o para enviar a casa genera, a pesar de los esfuerzos de los operadores, la necesidad de usos de envases, que pueden ser de plástico de un sólo uso o no. Esto puede suponer un problema y no sólo de costes, pues trasladar este impuesto al consumidor y hacérselo saber, como están haciendo algunos, puede tener un riesgo, especialmente en un momento sensible en el que se busca ahorrar cualquier coste.
