Qué fina la línea entre la investigación policial legítima y la denuncia por abusos. Las parejas de un agente infiltrado en el movimiento okupa barcelonés entre 2020 y 2022 consideran que el consentimiento para la relación no era real porque no conocían su verdadera identidad y están decididas a llevarlo a los tribunales. Miles de ex que todavía le guardan cierto resentimiento a aquellos con los que dejaron de compartir su vida están expectantes; podría abrirse una nueva y retorcida vía para resarcirse de su daño: la querella por despecho. Porque hay que buscar mucho, pero mucho, para encontrar a alguien que haya sido absolutamente sincero con su otra mitad. Sobre todo al inicio. Haber dicho que nos gusta el jazz, adoramos la comida oriental o seguimos con pasión la liga de fútbol puede acabar por condenarnos si prospera esto de que las mentiras anulan la relación consentida. Estamos descubriendo que llevamos toda la vida infiltrados. Cómo se complica esto del amor...
