DISCULPE Manolo Rivas por la licencia de parafrasear uno de sus títulos más reconocibles y reconocidos. Pero es que va de libros. De la Feira do Libro, la primera del circuito gallego, que levantó sus persianas ayer en Ferrol. Lo que iba a ser un acto lucido y entrañable al aire libre se convirtió en un apelotonamiento bajo carpa por la lluvia. Por lo demás, lucido y entrañable. Una delicia escuchar al pregonero, Guillermo Llorca Freire, guiar al personal por un viaje desde la primera imprenta, la de Lorenzo de Riesgo, hasta los más recientes y añorados cierres. Es una cita imprescindible.
