Pese a vivir cara al mar, muchos coruñeses solo saben de las mareas vivas que son las responsables de terminar abruptamente con una jornada de playa. Pero otros se frotan las manos (primero) y se chupan los dedos (después) gracias a la abundancia de percebes que suele venir asociada al fenómeno. Ojalá mareas vivas en torno al 24 de diciembre...
