La exposición de las entidades españolas a Credit Suisse es marginalísima, una cantidad que estaría entre los 300 y los 400 millones de euros contando todo tipo de operativa, por lo que en el Banco de España se muestran muy tranquilos al respecto, al igual que con cualquier comparación con la crisis del Silicon Valley Bank (SVB). Salvo que caiga la bomba atómica es muy difícil, por no decir casi imposible, que se pueda repetir en España lo que ha pasado en SVB ya que el modelo de las entidades españolas es totalmente distinto, es de banca comercial, enfocado en los clientes minoristas y con una base de depósitos muy estable. Es posible que con la subida de tipos de interés alguna entidad española tenga minusvalías en sus carteras de deuda, pero esto no es comparable con SVB porque “aquí hay liquidez”. Antes de vender una cartera de deuda a vencimiento, las entidades tienen liquidez de la que tirar. Pero el problema es que la banca se agarra a cualquier cosa para hacer caja con el miedo sistémico y el recuerdo colectivo del rescate del 2008.
