A Malata baja el telón. Lo hace con el público puesto en pie, en cerrada ovación y con los protagonistas —jugadores, técnicos y directivos— repitiendo reverencias una y otra vez. Ahí es nada: un año completo sin que nadie, absolutamente nadie, haya conseguido derrotar al Racing en su casa. Caso insólito. La progresión ha sido impresionante. El primer partido del año fue en Vigo. El Racing llegaba en la quinta plaza de Primera RFEF, a dos del Deportivo. Y perdió. Pero el 5 de enero aplastaba al San Sebastián de los Reyes por 3-0. Fue el principio. Hoy el Racing está a un punto del ascenso directo a Primera
