DÍA grande el de la visita de la ministra de Defensa, Margarita Robles, a tierras ferrolanas. Anduvo supervisando la construcción de las fragatas. Todo según lo previsto, salvo un pequeño detalle: compareció ante los medios de comunicación dos horas más tarde de lo previsto. Y escuchado lo que vino a decir, pues como que tampoco fue para echar cohetes. Ya se lo olía José Manuel Rey, que tiene callo en este tipo de cuestiones y avanzó a primera hora sus dudas sobre los anuncios pendientes. Ni Rolex ni Casio. A los periodistas, muy poquito caso. Mal.
