Es un clásico de todos los veranos. Turistas, procedentes de lugares donde no hay mar, aparcan sus coches en las rampas de servicio de los muelles con la marea baja y cuando regresan a recoger sus vehículos se los encuentran totalmente inundados. La escena, repetida año tras año en los mismos lugares, casi provoca compasión entre los residentes ante la incredulidad de los afectados que juran y perjuran que no había agua cuando estacionaron. Esto ha sucedido ayer mismo en A Illa y en Ribeira y seguro que antes del regreso de las vacaciones habrá más casos porque en Arousa la marea baja, pero también sube.
