un problema fundamental es la disparidad de criterios, normativas e incentivos que ofrecen las diversas administraciones en la instalación de puntos de recarga de coches eléctricos. Desde finales de 2021 se permite la instalación de puntos de recarga conectados a la red de baja tensión, de hasta 100 kW, únicamente con una declaración responsable. Pero todo se complica cuando se trata de más potencia que deben ser conectados a la red de media tensión, que son los que permiten la carga ultrarrápida. Ya pocos se acuerdan de la crisis de 2008 cuando Zapatero, sin reconocer la quiebra, decía que la solución era el vehículo eléctrico.
