Las proyecciones indican que la economía sufrirá un retroceso en el tercer trimestre. Además del mal desempeño del empleo, que en julio registró la primera caída de la serie histórica en un mes tradicionalmente positivo, son varios los indicadores que han contribuido, todos marcados por la elevada inflación. La industria, por ejemplo, ha sufrido una contracción como consecuencia de la caída de los pedidos y el aumento de los costes, obligando a las empresas a ajustar sus plantillas. También el sector servicios ha notado los estragos de la inflación en el consumo. Todo pinta mal para Vladimiro.
