EL alcalde de Ferrol, que se perdió el coqueto encendido navideño por sus compromisos fuera de la ciudad, se daba el Día de la Constitución, ya al caer la tarde, un garbeo por la Plaza de España para comprobar cómo habían quedado las atracciones allí instaladas para los más pequeños en este puente. No se debió de marchar demasiado contento con un tinglado desangelado, mal iluminado y con cero espíritu navideño, muy en contraste con otros rincones de la ciudad bastante más acogedores. La lluvia acabó de arruinar el asunto. Ayer se desayunó desvelando las actividades previstas para la Navidad. La de verdad.
