La comarca arousana amaneció ayer con una nueva operación policial contra el tráfico de drogas que se saldó con 21 detenidos. Pasan los años y la lacra del narcotráfico continúa impregnada en las entrañas de una tierra trabajadora que no se quiere dejar manchar por unos pocos. A tenor de lo que estamos viendo a lo largo del tiempo, ser narcotraficante no sale a cuenta. Sí, se enriquecen a costa de la salud de los demás y viven unos años a cuerpo de rey pero tarde o temprano siempre caen en algún operativo como el desarrollado ayer. A partir de entonces sus vidas pasan por la cárcel y por la clandestinidad por muchos millones que amasen. De ahí que hay que insistir en acabar con sus infraestructuras y, sobre todo, con sus fortunas. La pista del dinero es fundamental para arruinarlos.
